Florentino Pérez: decisión correcta, momento incorrecto
Florentino hace bien en dejar el cargo. Él es el máximo responsable de la situación del primer equipo y del club en su conjunto. Demuestra aceptar y reconocer sus errores, se despega de su cargo, eso en el fútbol y en la vida pocas veces se ve. Ayer en su rueda de prensa fue bastante crítico con la situación, liberado de responsabilidad se soltó y dejó a un lado ese discurso políticamente correcto que mantiene hasta el extremo. Florentino ha caido víctima de su propio mito. Tenía un plan tan bueno, tan perfecto, que no pudo ejecutarlo correctamente. “Zidanes y Pavones es más que una idea, es un plan de negocio, una forma de hacer viable al Madrid” llegó a decir, y tenia toda la razón del mundo. Él ha mostrado el camino de la gestión de los grandes sociedades deportivas. Él ha metido las variables de marketing y espectáculo para hacer del fútbol una ecuación rentable. Pero se olvidó del fútbol y el fracaso fue la implementación del plan. Que la idea es buena lo demuestra el actual Barça es una copia del modelo,pero mejorado porque está ejecutado con racionalidad. Porque donde no llega la cantera hay que llegar con fichajes, y donde no llega el talonario hay que llegar con sentido común. Y en esa escala de grises que hay entre el blanco-negro, entre Zidane y Pavón, es donde no se ha sabido mover. Reconocido su error, un error que lejos de detectar y corregir, cada año agrandaba y empeoraba se equivoca en el momento de dejar el cargo. Justo ahora, cuando quedan diez días para el partido de Londres, y cuando aún tiene que clasificarse para jugar la Champions, mejor siendo segundo, algo que va a tener muy complicado. Él, que siempre con frialdad apelaba a continuar mientras hubiese cosas en juego. Ejercía el autocontrol, se mordía la lengua y miraba hacia adelante lanzando mensajes de optimismo, de seriedad y de profesionalidad… Y ahora se baja a mitad de camino. Deja la limpia del vestuario para el siguiente, cuando nadie mejor que él sabrá quienes son los primeros a los que hay que alejar del vestuario para no contagiar al resto. Esa debería ser su última tarea. Al dejar el club, consecuentemente debería convocar elecciones y, si no ahora, sí para el final de la temporada. Deja en el club a un presidente que nadie ha elegido. Da legitimidad para que la oposición cuestione todas las decisiones desde este mismo momento; en defintiva, complica el clima social del Madrid. Por todo esto, me parece que el proceso de reconstrucción será largo, mucho más que la reconstrucción del Barça que dejó Gaspart, que en dos años se levantó en torno a una idea de fútbol, y además económicamente sostenible. Los tres años sin títulos pueden ser sólo el principio.
Mas Informacion
La Insoportable levedad de un ser superior (As)



