Qué triste es el fútbol cuando lo que menos importa es el terreno de juego y lo que más buscar los recovecos para ganar ventaja en los despachos. Un energúmeno lanza una moneda a un asistente (patético); un árbitro, Megía Dávila, decide suspender el partido (comprensible); Competición dice que el partido se reanudará a puerta cerrada en Mestalla (curioso); el Deportivo se salta un Comité y reclama la mediación del CSD (?); el Comité Español de Disciplina Deportiva se lava las manos por saltarse a Apelación (??); Lendoiro recurre a la Justicia Ordinaria, que decidirá mañana (triste). En el fondo subyace la guerra que el dirigente deportivista mantiene desde tiempos inmemoriales con la Federación Española. Via
La Ducha